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El mantero que busca generar cultura

by - enero 14, 2020



Un inusual puesto de venta ambulante se destaca en las inmediaciones de  la famosa Plaza Colón, en Barrio Alberdi. Su dueño, Alfredo Gómez Alonso, no sólo comercializa libros usados a precios módicos (muchos de ellos son destacadas obras literarias), sino que además asegura que su principal objetivo es “fomentar la cultura”. Su aporte para que esto suceda es  convertir su puesto en un foco de conversaciones de literatura, filosofía, psicología, política, economía, con gente que se queda a debatir con él o entre ellos.

Gómez Alonso tiene 66 años y es origen cubano. El veterano hace gala de una vasta capacidad intelectual que asombra a cualquiera que pase por su puesto. De todos modos, reconoce que la venta ambulante no es una salida laboral estable pero que la falta de mejores oportunidades lo llevó a eso. “Esta no es una salida laboral pero es una forma que he encontrado para poder pagar mis gastos en medicamentos y además me alcanza para darme pequeños lujos como comprarme el café de la mañana” asegura. El modo austero en que vive en hogares municipales para indigentes contrasta con el bagaje cultural posee y que bien podría ser aprovechado en profesiones mejor remuneradas.

Es que desde muy temprana edad Gómez Alonso empezó a nutrirse de conocimiento. En su infancia la isla experimentaba un auge cultural luego de la Revolución Cubana. Su  familia, compuesta por músicos y pintores, le inculcó de muy chico el amor por las artes en todas sus formas.  “Mi madre me llevaba a ver ballet, escuchar la orquesta y a la ópera. De chico vi Romeo y Julieta, La Fille Mal Gardée, Don quijote, Giselle, Coppélia, Carmen Roche, el Lago de los Cisnes. Con 13 o 14 años yo ya había visto todas esas obras (de ballet) que se consideran clásicas, por lo menos 4 o 5 veces cada una”, afirma Gómez.

La iniciativa que recibió de su entorno despertó su interés por la música que canalizó estudiando diversos instrumentos, y finalmente se recibió de director de orquesta en la Universidad de la Habana. Sin embargo, pese a sus 56 materias aprobadas, las estrictas reglas de la emigración de su país le impidieron sacar los documentos que le permitieran validar su título en Córdoba. De todos modos, la música sigue siendo una parte muy importante en su vida y entre sus mayores influencias destaca a: Oliver Mesiant, Arivoza Shdemberg, Ígor Stravinski, Paul Hindemith y Béla Bartók.

En materia de letras, el cubano es un lector ávido que tiene como referentes a grandes literatos como Aleksandr Pushkin, Gustave Flaubert, Fiódor Dostoyevski, León Tolstói, Antón Chéjov, Émile Zola; y entre los lationamericanos destaca a: Cortazar, García Marquez, Borges, Juan Rulfo, Octavio Paz, Ricardo Fuentes, Jorge Amado, Eduardo Galeano, entre otros. Además de ser un lector empedernido, el cubano es autor de varios libros. Su última obra es un libro de cuentos. En ella trabajó por 14 años y la publicó en la provincia de Córdoba. En dicho libro conjuga recursos literarios para hablar de importantes obras culturas como la quinta sinfonía de Beethoven, la catedral de Amiens (en Francia), el cuadro El carro del Heno de El Bosco. Otros cuentos brindan consejos filosóficos de fondo, además algunos tratan la crítica social, entre otros ejes temáticos del libro.

La educación que recibió y su interés particular lo hace una persona cuanto menos instruida en materia de cultura. Sin embargo, cuando llegó al país hace 22 años, no encontró las oportunidades que él seguramente esperaba. La relación con su familia no fue buena por mucho tiempo, perdió su casa en Cuba y hasta su nacionalidad, y en Argentina le costó años conseguir la ciudadanía. Para salir adelante tuvo que ingeniárselas y explotar el mayor recurso con el que contaba: su destaca formación. “Yo me pasé toda la vida estudiando y pensé durante mucho tiempo una forma de articular mis estudios y mis lecturas con algo que me permita solventar mis gastos” manifestó el cubano.

De esta forma, Gómez Alonso empezó su modesta empresa vendiendo los libros que eran parte de su biblioteca y hoy se nutre también de donaciones para vender autores destacados como: Humberto Eco, Gabriel García Márquez, Robert Louis Stevenson, Juan Rulfo, Ernest Hemingway, Truman Capote, Isabel Allede, Marcos Aguinis, entre otros. Además, si el cliente lo desea Gómez Alonso puede analizar con el interesado la obra, el contexto en que escribe su autor, la transcendencia en la carrera del escritor, la importancia para la literatura de la región, las obras que guardan una semejanza o relación, etc.

En la actualidad, los transeúntes que se detienen en su puesto mantero son en su mayoría estudiantes de nivel básico, universitarios, docentes, profesores universitarios, abogados, contadores; que pasan de camino a sus respectivas instituciones aledañas a la Plaza Colón. Gómez celebra que sea así y sostiene con énfasis que no le gusta la mediocridad, le gusta la gente estudiando, preparándose, superándose. “Si nos limitamos a tomar vino y hacer el amor estamos como los animales. El ser humano podría cultivarse un poco más, para hacer incapié en aquello que nos diferencia de los animales” proclama Gómez Alonso.

Luego de habitar Argentina por 22 años, en la actualidad goza de un documento, ciudadanía argentina y hasta una jubilación. El cubano asegura estar muy agradecido a todo lo que el país le brindó. Pero a la municipalidad, que de vez en cuando amenaza con levantar su precario puesto, le exige que le reconozca el valor cultural que tiene lo que él hace. De parte de los municipales recibe trabas pero no alternativas. “Yo les propongo que me construyan una casita de madera en la plaza por la impronta cultural que genero. Solo eso les pido y que me dejen en paz, para que esta pueda empezar una salida laboral. Yo me encargo de conseguir buenos libros”, propone. Mientras tanto Alfredo Gómez Alonso va a seguir trabajando día a día para seguir generando cultura en las calles de córdoba.

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