ANTONIO SANTA ANA
![]() |
Antonio Santa Ana, es un
reconocido escritor y editor. Además, hace canciones infantiles y actualmente tiene
un programa de radio llamado “Sólo por gusto”, en la Radio con vos. Como editor “descubrió” grandes escritores como
Liliana Bodoc, con quien se arriesgó con una obra que ya había sido rechazada
en todas las demás editoriales de Buenos Aires. Luego, la mendocina se
convertiría en una de las mejores escritoras argentinas de la época. Como
escritor publicó varios libros infantiles y novelas juveniles. Su primera
novela, “Los ojos del perro siberiano” (1998), narra una conmovedora historia
de un chico al que los padres lo alejan de su hermano mayor porque este tiene
sida. Dicha obra ya vendió más de 800 mil ejemplares.
Recientemente, Santa
Ana publicó la secuela de su best seller luego de más de 20 años. “Bajo la
estrella del Sur” salió a la venta en
diciembre, con una primera tirada especial de 2 mil libros firmados por el
autor y en febrero saldrá un mayor número de copias para distribuir en las
librerías de todo el país. Hoy
aprovechamos para recordar la entrevista que nos brindó en su paso por la Feria
del libro de Córdoba, a fines de Septiembre.
Santiago Castillo y
Matías Lucero lo abordaron después de la presentación de su libro “Las
Canciones de Constanza”. Entre ambos pudieron recoger testimonios inéditos de sus
inicios como escritor, su juventud en la dictadura, la posibilidad de llevar al
cine “Los ojos del perro siberiano” de la mano de una directora de una
importante familia de la política argentina, entre otros temas de una
entrevista imperdible.
![]() |
| Presentación del libro "Las canciones de Constanza" en la Feria del Libro de Córdoba |
Se
ve que tiene muchas pasiones. Además de escribir, le gusta la música, la
cocina, la cultura en general. Me da la sensación que era muy disperso en su
juventud.
Si pero como
cualquiera. De chico quería jugar al fútbol y me gustaba leer. Aparte hay una
cosa muy importante que es una marca de época. Yo hice toda la secundaria con la
dictadura, que era terrible. Encima yo militaba. Pero de repente, cuando estaba
saliendo de la adolescencia, todo se abrió con la primavera de la democracia.
Entonces había muchas cosas para hacer y muy baratas. Había festivales,
recitales en las plazas, ballet gratis en el hall del teatro San Martín. Fue
como meterme en el mundo a una velocidad impresionante. También, se dio que la
movida subterránea era muy chica, por eso vi a los Redondos antes de que fueran
conocidos al igual que a Soda. Si permitís que todo eso entre, te abre la
cabeza. Yo, que estuve mucho tiempo sin un mango, pude acceder a todo eso que
me gustaba y me marcó muchísimo.
¿A
qué edad empezó a escribir?
En esa época todos
escribíamos. Escribíamos poesías horribles, escribíamos cuentos, escribíamos lo
que sea. Yo el primer libro lo empecé a escribir cuando ya había nacido mi hijo
mayor, más o menos en el 1992. A esa edad, con 28 o 29, yo ya había querido ser
director de cine y no lo cumplí, estrella de rock y no sabía tocar bien la
guitarra, ya no iba a estudiar una carrera universitaria; entonces cuando
empecé a tomar apuntes para escribir me dije a mí mismo: “bueno yo seré un
mediocre pero me voy a proponer algo y lo voy a cumplir”. Tardé 6 años pero al
final lo cumplí. Después por suerte me fue bien pero nunca imaginé vivir de
esto. Incluso unos años descuidé mis libros un poco.
¿Ese
descuido se debe a su rol de editor?
Sí, en parte. Yo
trabajaba como editor en la misma editorial que publica mis libros, después me
di cuenta que eso fue un error. Porque a mí me invitaban a charlas para
promocionar mis libros y yo decía que no podía ir. Les decía que invitaran a
Sergio (Aguirre) o a Liliana (Bodoc), porque a mí me pagaban el sueldo para que
ellos vendan sus libros. Entonces durante 10 años no hice nada, no saqué
libros, no aproveché chances de difusión, nada. En esos años ellos crecieron
muchísimo, en alguna medida porque ligaron muchos viajes que yo no quería ir.
¿Se
arrepiente un poco de eso?
No para nada. Estoy muy
orgulloso de lo que hice.
¿Qué
escritor admira?
Sergio Aguirre. Sergio
es un escritor cordobés y un gran amigo. Para mí es el mejor del género, de los
que escribimos literatura juvenil. Porque él logra escribir novelas para
jóvenes sin que haya jóvenes en sus novelas, eso nadie más lo hace. En
definitiva, Sergio es un escritor maravilloso.
¿Cambia
mucho en sus obras?
Sí, se cambia bastante.
Vos cuando escribís o cuando comunicas, estás transmitiendo ideas. Cuando editás
también lo hacés: discutís ideas. Entonces por ahí te dicen le falta un poco de
esto o le sobra acá y vos respondés si tenés razón, o no, no le falta. En
definitiva eso es lo bueno de escribir, y de tener amigos escritores ni hablar.
Si tenés claro que lo que estamos haciendo es discutir ideas, que me regales
una idea para que yo escriba está buenísimo. Después a esa idea yo le voy a dar
forma según como yo escribo, no como vos escribís.
¿Le
gustaría que alguna de sus obras llegue al cine?
Mirá a mí me vinieron a
buscar muchas veces para llevar “Los ojos del perro siberiano” al cine, pero eran
directores que recién terminaban el
seminario. Yo les decía que sí al principio pero al final nunca se hacía nada.
Cuando la obra tuvo más y más lectores, le dije a uno: “mirá vos me proponés
una película para estar en dos festivales y que la vean 20 mil personas”. Como
la novela ya tenía más de 500 mil ejemplares vendidos, yo aspiraba a que si la
hacía película tendría que estar al nivel del libro. Por lo menos que tuviera
la misma cantidad de espectadores. Creo que se lo debía a los lectores.
¿Y
una propuesta así nunca llegó?
Si llegó pero se metió
el juez Bonadío en el medio, porque me la hizo Florencia Kirchner. Por un
conocido en común me enteré que me estaba buscando, así que nos reunimos en un
café. Ella venía de grabar su primera película y la iba a presentar en
festivales. Yo iba con la idea de “me va a odiar todo el mundo”. Yo no soy k, los he criticado
mucho públicamente. Pero yo no charlé con la hija de la presidenta, charlé con
una directora de cine apasionada. Yo fui a encontrarme con una directora de
cine y me encontré con una directora de cine. Tenía ideas buenísimas, tenía el
guion recontra estudiado. De hecho, cuando estudiaba cine en Nueva York, quiso
hacer su seminario de guion con ese libro, pero el profesor no la dejó porque
el libro no estaba traducido entonces no podía leer el original para ver la
adaptación. De todos modos, se notaba que conocía muy bien el libro. Me traía
cosas que ni yo me acordaba (Santa Ana nunca relee sus libros) y me enseñaba
formas muy interesantes de contarlo. Pero finalmente le dije que no, porque sabía
que me iban a matar de un lado o de otro, era un lugar incómodo.
![]() |
| La posibilidad de llevar su best seller al cine de la mano de Florencia Kirchner |
Una
lástima porque la propuesta se ve que era muy buena. ¿Después hablaste con
ella?
Si charlé con ella
varias veces. Siempre estuvo totalmente alejada de la política, pero la
metieron en el escándalo de las cajas de seguridad y de las sociedades.
Lamentablemente cuando estás en una junta tenés responsabilidades y la cagaron
a ella. Ahora la está pasando mal enserio. Ya les dije que no soy k pero tampoco
me identifico con este gobierno (hasta el momento de Mauricio Macri). A mí me
llamaron 2 veces para trabajar con ellos. La primera, porque yo daba el perfil
justo porque venía de ser gerente de 2 multinacionales y en ese momento estaba
sin trabajo. Entonces me llamaron, seguramente pensando que yo era un
empresario pero nunca me compré ese papel. Siempre fui un trabajador.
¿Qué
cargo le ofrecían?
Ni idea. Cuando me
llamaron para la entrevista yo les avisé que en tres días me iba a Mar de las Pampas
y volvía en Marzo, y ahí recién estaba empezando Febrero. Así que ni lo
consideré. Después me volvieron a buscar y ahí si me hicieron dudar, cuando
Alberto Manguel fue director de la Biblioteca Nacional, después de la que la
Biblioteca estuviera acéfala por un tiempo. Manguel es un tipo serio, muy
estudioso, yo soy muy fan de él. A mí me ofrecieron manejar el presupuesto para
hacer compras internacionales de la biblioteca, comprar cuadros, obras de arte.
Y yo me asusté porque no sabía nada de eso y se manejaba mucha plata.
Además,
en su presentación se notó que es muy respetuoso manejando la plata de los
demás. Ya expresó que como editor era complicada la responsabilidad de saber
que si comete, un error generalmente corren a los empleados de abajo. Imagino que
en un cargo así el riesgo era mucho peor.
Siempre trato de ser
respetuoso con el trabajo de mis compañeros. Eso lo tengo claro porque vengo de
abajo. A los tipos que entraron por la venta o llegaron por ser los hijos del
doctor, no les importa. Yo voy al edificio de Santillana donde trabajé 4 años y
no trabajo ahí hace 5, y estoy a los abrazos con la chica que limpia. Con los
jefes es hola y chau. Pero con Betty, sí tengo relación, al igual que con los
cocineros los recepcionistas. En definitiva todos nosotros venimos de abajo. Claro
que si vos no venís de ahí, es otro el trato. Pero yo estoy convencido de que
no podés tratar a alguien como no te gusta que te traten.
Por
último, ¿Qué consejo les daría a los nuevos escritores?
Yo siempre digo que escriban,
que practiquen. Hay que hacer el ejercicio de imaginarse una novela que les
gusta en ropa interior y preguntarse ¿por qué cada personaje hace lo que hace?
Si querés escribir, pensá. Hace el ejercicio, anímate a reescribirlo distinto y
así vas aprendiendo.
![]() |
| Foto gentileza de editorial Norma |





0 comentarios