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El sanjuanino capitán en un mundial

by - enero 14, 2020


La provincia de San Juan vio nacer a una de sus máximas glorias deportivas en el año 1905. José Eduardo Nehín era un muchacho humilde y su pasión era jugar al futbol en un club que recién estaba dando sus primeros pasos: Sportivo Desamparados. Apenas cuatro años después de la fundación del club en 1919, Nehín debutaba con la camiseta verde y blanca en 1923. Ese sería el comienzo de una carrera que marcaría para siempre el deporte sanjuanino y lo convertiría, como bien dice el periodista Adrián De Benedictis, en un “héroe mundialista del interior”.

En el club jugó junto a sus hermanos menores: Nahún que era delantero derecho; y Pablo el más chico apodado Pito, centrodelantero habilidoso, potente y goleador. El más grande de los Nehín trabajaba en una bodega haciendo toneles, y todos los domingos se las arreglaba para calzarse la camiseta de Sportivo, defender a la oleada de delanteros con los que tenía que lidiar, y arrancar desde el lateral derecho para culminar rompiendo las redes rivales.

Cabe aclarar que en ese momento el sistema de juego era piramidal (2 defensores, 3 volantes y 5 delanteros). Por lo que, en su posición de half derecho, no abundaban los jugadores que desde allí llegaran al gol con frecuencia, debido a que era una posición retrasada en el campo en comparación con la abundancia de delanteros. En consecuencia, su capacidad ofensiva lo hacía sobresalir en su puesto y el joven sanjuanino rápidamente pudo destacar en el club que hasta entonces se ubicaba en la Villa Zabala.

Fútbol civilizado vs Fútbol barbarie


Mientras el joven sanjuanino se destaca en su provincia, el fútbol argentino pasaba por momentos de turbulencias y desacuerdos entre sus dirigentes, cosa muy habitual en la historia de nuestro futbol. La selección argentina venía de grandes papeles en los incipientes certámenes internacionales: subcampeonato en los JJOO de Ámsterdam 1928 (en la primera participación del futbol argentino) y subcampeonato en la Primera Edición del Mundial de Fútbol Uruguay 1930.

El año posterior a dicho mundial, los principales dirigentes del fútbol argentino vieron que la cantidad de equipos y los buenos desempeños de los jugadores requerían una entidad que garantizara la organización de un torneo profesional. Sin embargo, la medida no fue consultada con todos los clubes, sólo los grandes y poderosos de Buenos Aires -en su gran mayoría-  tomaron la decisión.

De ese modo se formó la Liga Argentina de Football, que albergaba a los 18 mejores equipos del país y que pagaba los salarios más altos a los jugadores. Sin embargo, esta organización era disidente de la oficial y por entonces no reconocida internacionalmente. El resto de los clubes conformaban la Asociación Argentina de Football, ente oficial reconocido por la FIFA. Estas entidades, organizaron campeonatos paralelos y propiciaron numerosas tensiones entre el interior y la capital, que ya existían desde épocas de antaño.


Una prueba de carácter


Por su parte, el turco Nehín sobresaliendo a base de buenas actuaciones y un importante caudal de goles en su club. Dichas actuaciones lo llevaron a integrar el seleccionado sanjuanino en el Campeonato Nacional de 1931. Allí fue el capitán y la gran figura que lideró al equipo en un histórico subcampeonato. El seleccionado provincial venció a Mendoza, Villa Mercedes, Salta y Chaco, hasta perder en la final del certamen frente a Bolivar. Por entonces, toda una proeza para el futbol de su provincia natal.

Ese desempeño lo catapultó en su carrera deportiva, al punto que vía telegrama se enteraba que era citado para una prueba con el seleccionado argentino de fútbol. La prueba era nada menos que con el contra poderoso Racing Club de Avellaneda, multicampeón de Argentina. Era sin duda el partido más trascendente que tenía el turco hasta el momento. La chance de salir a al campo le llegó en el segundo tiempo y no la desaprovechó.

Primero se ocupó de neutralizar e defensa a Enrique García, el Poeta de la Zurda, uno de los delanteros más desequilibrantes que dio el país al punto de ser considerado por el Gráfico como el mejor wing izquierdo del fútbol argentino. Para nada conforme con su labor defensiva, después Nehín marcaría un gol para el seleccionado argentino demostrando su inusual capacidad goleadora. Una actuación impecable, en lo que era hasta entonces su mayor desafío y frente al rival de mayor jerarquía.

El mundial del Fascismo


Por entonces, del otro lado del Atlántico, la Italia de Benito Mussolini era designada como organizadora de la Copa Mundial de 1934. Con presiones al resto de los postulados y complicidad de la FIFA, el dictador buscaba que “su mundial” le hiciera ganar apoyo popular y demostrar además la superioridad atlética de los tanos, algo muchas veces repetido en la historia que llega inclusive hasta nuestros días.

El éxito del primer mundial hizo que muchos países europeos quisieran sumar a sus equipos. Esto llevó a jugar por primera vez eliminatorias para un mundial, aunque fuera solo en Europa. Por el lado de los americanos el interés fue totalmente opuesto. Uruguay, vigente campeón, se negó a asistir alegando que los países europeos intentaron  boicotear su mundial con varias bajas de último momento.

Frente a la baja del campeón, Mussolini no podía permitir que el subcampeón no se presentara. A través de la FIFA, insistieron en que la Liga Argentina de Football -de los jugadores profesionales- formara un seleccionado. Sin embargo, estos clubes estaban más preocupados por recuperar el dinero invertido en sus jugadores que por representar al seleccionado, por lo que declinaron la invitación.

En consecuencia, dicha invitación recayó sobre la Asociación Argentina de Football que armó un seleccionado de jugadores provincianos amateurs, para representar al país en el viejo continente. En Buenos Aires denostaron a este seleccionado con el término “Los Chacareros”.

La selección de los chacareros


La destacada actuación del half derecho sanjuanino contra el poderoso Racing Club, además de lo que venía haciendo en su equipo y en el seleccionado sanjuanino, le valieron la convocatoria. Allí se embarcó hacia el viejo continente con sus pares Roberto Irañeta, (delantero de Gimnasia y Esgrima de Mendoza), Alberto Galateo, (delantero de Unión de Santa Fe), Ernesto Belis (zaguero de Defensores de Belgrano), Héctor Freschi (portero de Sarmiento de Resistencia), entre otros.

Los jugadores se entrenaban en la cubierta del barco muy temprano para no molestar a los demás pasajeros. Un día, en el largo viaje de 2  meses a bordo del  vapor del Neptunian, Nehín envió una carta a su San Juan natal que luego sería publicada por el diario El Zonda. La misma decía: “Nosotros los chacareros le vamos a demostrar a los profesionales que también somos argentinos”. 

El mundial italiano se disputó a eliminación directa entre los 16 seleccionados que participaron, siendo el único en la historia que se jugó con esta modalidad. Argentina enfrentó a Suecia, en el estadio Littorale de Bologna, ante la considerable asistencia de 14 mil espectadores, según datos oficiales de la FIFA. Los periodistas Diego Borinsky y Pablo Vignone aseguran que el capitán desginado era TANTO pero se le retiró la cinta por un acto de indisciplina la noche anterior. Lo cierto es esa tarde en Italia, el que salió con el brazalete fue nada menos que José Eduardo  Nehín.

Cuando por fin rodó el balón en Bologna, los chacareros desplegaron un futbol técnico y magnífico que muy pronto asombró a los toscos suecos y deleitó al público italiano. A los tres minutos, Ernesto Belis puso en ventaja a Argentina, pero Jonasson igualó rápidamente  el tanteador a los nueve minutos de la primera mitad, y con ese resultado se irían al entretiempo. Después del descanso, a los cinco minutos de la segunda parte, Galateo volvió a poner en ventaja al combinado nacional pero lamentablemente no sería definitiva.

A partir de allí, una mala actuación del portero Freschi perjudicó a los albicelestes. Primero, con un balón que se le escapó de las manos tras un centro, permitió que Jonnason a los 22 del complemento iguale las acciones. Después,  un tiro débil del puntero izquierdo sueco, Kroon, se le escurrió entre las piernas. A falta de 10 minutos para finalizar el partido nada pudieron hacer los argentinos. Días más tarde, se conocería que Freschi pacedía una contusión cerebral. Se rumoreó que el portero de Sarmiento de Resistencia estaba al tanto de ello pero no quiso avisar para no perder su lugar en el equipo.

La vuelta a casa


La aventura mundialista para los chacareros había terminado en apenas 90 minutos.  El poderío físico de los suecos terminó por prevalecer, en un partido en que los sudamericanos estuvieron en dos oportunidades arriba en el marcador. A pesar de la desazón de los jugadores, su actuación no pasó desapercibida por los grandes del futbol argentino y hasta algunos europeos que vieron con buenos ojos el talento de los provincianos.

Los grandes dirigentes argentinos, ni lerdos ni perezosos, ficharon a muchos de los jugadores mundialistas en su regreso al país. Pero el capitán de los chacareros no siguió el camino de sus compañeros hacia clubes de Buenos Aires o Europa, sino que rechazó un contrato profesional para volver a San Juan con los suyos. Tiempo después declararía: “¿Para que ir a los clubes grandes de Buenos Aires?, si no se puede aspirar a nada más en el fútbol que ser el capitán de la selección en un mundial”.

Nehín se retiró en Desamparados cuando aún no cumplía los 30 años. Muy joven todavía, aun considerando que en ese momento la carrera de los jugadores era más corta que la de los jugadores actuales. El resto de sus días los pasó en San Juan, donde finalmente falleció a la joven edad de 57 años.
En su historia vemos muchas acciones que se replican hoy en día: la desorganización de los dirigentes, las desigualdades que alejan cada vez más al futbol del interior con el de la capital, los clubes y las figuras que desprecian las convocatorias del seleccionado nacional.

Este humilde chacarero seguramente no figure en un top de los mejores jugadores que ha dado el país, pero nadie puede negar que su historia es un ejemplo de la pasión por un club que jamás cambió y del orgullo que significa representar a la camiseta albiceleste. A muchas de las actuales estrellas del fútbol argentino, les podría servir conocer el legado de este chacarero.

Al día de hoy, todavía es el único jugador sanjuanino en disputar un mundial. Su leyenda (olvidada por muchos) quedó inmortalizada para siempre en su club de toda la vida. Ese que sólo dejó por ser capitán de su selección en un mundial.  Un club humilde como tantos del interior, que lejos de las abundancias de la capital exponen amor del más genuino por sus colores. El inmenso corazón de Nehín sigue latiendo, todos los domingos, en el estadio de su querido Sportivo Desamparados, que hoy y para si

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